18 DE FEBRERO: DÍA INTERNACIONAL DEL SÍNDROME DE ASPERGER

 

El Síndrome de Asperger (SA) es una condición del neurodesarrollo de origen neurobiológico que se encuentra incorporada en la definición de condiciones del espectro autista desde el año 2013. Esta condición supone una dificultad para comprender el mundo de lo social, sus códigos y sus sutilezas.

En este sentido, las habilidades de conversación pueden estar afectadas por insistencia en tópicos de interés muy específicos con dificultad para percibir el interés del interlocutor o mantener una conversación trivial. Esto puede llevar al retraimiento y aislamiento social propiciando síntomas de ansiedad y depresión.

La especialista en Neurología Cognitiva de Fleni, Paulina Carullo, indica que en la actualidad no existen datos estadísticos certeros sobre la prevalencia real de este síndrome desde que se incluyó en el DSM 5 en el paraguas más amplio del Trastorno del EspectroAutista (TEA). “Según los datos actuales de Centers for Disease Control and Prevention (CDC, por sus siglas en inglés), aproximadamente 1 de cada 68 niños ha sido identificado dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, hay pocos estudios disponibles que determinen qué porcentaje de estos individuos cumplirían los criterios que previamente los designaba como Síndrome de Asperger”, expone.

¿Cómo puede ayudar la familia?
Es indispensable que todos los que estén en contacto con la persona con SA (padres, hermanos, abuelos y otros cuidadores) aprendan todo lo posible en relación con este síndrome a fin de conocer y comprender tanto las debilidades como las fortalezas.

Tanto la familia más cercana como los maestros se sorprenden al ver cómo los chicos pueden presentar capacidades verbales sobresalientes y al mismo tiempo tener actitudes que parecen infantiles o inmaduras.

Tanto los miembros de la familia como los docentes juegan un rol crítico en el desarrollo de las habilidades específicas, la confianza y la autoestima. Es indispensable que el hogar brinde un clima de apoyo, aceptación y amor incondicional, con paciencia y comprensión porque eso contribuye a otorgar un lugar seguro al que recurrir cuando otros espacios suelen generar ansiedad.

Las rutinas predecibles, las reglas explícitas, las expectativas adecuadas a sus capacidades ayudan a que los chicos experimenten menos confusión. Igual que identificar y anticiparse a situaciones que generen estrés sirven para prepararlo a enfrentarlas o evitarlas.

¿Cómo ayudar en la escuela?
Es conveniente que el cuerpo docente cuente con toda la información que padres y profesionales puedan proporcionar acerca de las capacidades, preferencias, rutinas, motivaciones o dificultades del chico, así como del modo de calmarlo en momentos de estrés.

El apoyo en la escuela requerirá de un plan altamente individualizado que contemple distintos aspectos específicos de cada niño. A veces tan solo permitir escribir en imprenta, reducir la cantidad de copiado o utilizar un teclado pueden ser suficientes para reducir conductas de rechazo a la tarea escrita. Anticipar actividades como salidas o visitas con historias sociales puede prevenir situaciones de ansiedad.En el proceso escolar puede resultar muy útil designar a una persona de referencia a quien el niño pueda acudir en caso de necesitar ayuda. Es esencial que los docentes y autoridades estén particularmente atentos y proactivos en situaciones donde el niño o adolescente pueda ser víctima de bullying especialmente dada la tendencia a permanecer solos en momentos de recreo, por ejemplo.

Es importante que los docentes y las autoridades escolares identifiquen y promuevan el desarrollo de fortalezas ya sea investigando tópicos de su interés e incentivando a desplegar estos conocimientos o aptitudes frente a los demás compañeros.

El rol de los profesionales
Todo tratamiento debe ser individual de acuerdo con la edad y las necesidades del paciente. Suele ser recomendable un abordaje multidisciplinario que contemple las distintas facetas y dificultades presentes en las distintas etapas del desarrollo.

Si bien no hay un único método de tratamiento recomendado, la terapia ocupacional de integración sensorial y el apoyo pedagógico pueden ser indispensables para ayudar a desempeñarse de la mejor manera posible, reduciendo los síntomas de dificultades asociadas.

Mientras que las psicoterapias dirigidas a la identificación y comprensión de emociones, juego, regulación emocional y al desarrollo de habilidades sociales resultan efectivas en niños o adolescentes con síntomas de depresión, ansiedad o déficit atencional.